Todos olvidamos algo de vez en cuando. Buscamos las llaves en el bolsillo o no encontramos la palabra adecuada. Estas situaciones son habituales. El envejecimiento cambia de forma natural nuestros cuerpos y cerebros. Las personas mayores necesitan más tiempo para procesar la información. Sin embargo, debemos saber dónde acaba el envejecimiento normal y dónde empieza el problema. La enfermedad de Alzheimer no es un olvido normal. Es una enfermedad que destruye gradualmente la memoria y el pensamiento. Una persona normal olvida de vez en cuando una cita. Más tarde, la recuerda. Una persona con demencia olvida información reciente permanentemente. A menudo repite las mismas preguntas. Depende de notas o de la ayuda de la familia para tareas que antes realizaba por sí misma. Ésta es la primera señal de alarma.

Confusión, pérdida de juicio y cambios de humor importantes

A veces puede que no sepas cómo configurar un nuevo programa en tu microondas. Esto es normal. Sin embargo, una persona con Alzheimer ni siquiera puede cocinar una comida conocida. No puede seguir una receta sencilla. Los pacientes también pierden la noción del tiempo. No saben qué año o qué estación es. A veces olvidan dónde están y cómo han llegado allí. Las personas con la enfermedad también experimentan profundos cambios de personalidad. Suelen estar confusas, preocupadas o muy tristes. Se agitan rápidamente y salen de su zona de confort. Pierden interés por la familia y las aficiones. Pierden completamente la capacidad de evaluar una situación de forma lógica. Cometen grandes errores financieros, dan dinero a desconocidos y dejan de cuidar su higiene personal.

Perder cosas y la importancia de la ayuda profesional temprana

Todos perdemos las gafas de vez en cuando. Normalmente, sin embargo, podemos averiguar lógicamente dónde las dejamos. Las personas con Alzheimer colocan las cosas en lugares sin sentido. Ponen las llaves en la nevera o el reloj en el azucarero. Luego no pueden encontrar esas cosas y a menudo acusan a otras personas de robarlas. Si ves estas señales, no esperes. Acude rápidamente al médico. Un diagnóstico precoz ayuda mucho al paciente y a la familia. El médico descartará otras enfermedades con síntomas similares. Los medicamentos prescritos no curarán la enfermedad, pero ralentizarán eficazmente su progresión. Cuidar de una persona así es difícil. Las familias suelen necesitar la ayuda de especialistas. Un buen cuidador profesional tiene paciencia y sabe comunicarse adecuadamente con el paciente. Crea un entorno seguro para que viva con dignidad.

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